Quiso deshacerse de una vasija que molestaba en su casa y terminó ganando una fortuna: “No lo puedo entender”

Lois Jurgens, una anciana de 91 años que vive en Estados Unidos, sacó de su casa una antigua vasija que le incomodaba.

Se la dio a un subastador y le dijo que esperaba obtener a cambio unos pocos billetes.

No sabía que el recipiente era muy especial, y menos pensó que se lo comprarían por miles de dólares.

Un objeto tan molesto como valioso: la historia de la codiciada vasija

Lois Jurgens nunca le prestó mucha atención a la gran olla de cerámica que se encontraba en el porche trasero de su casa en la ciudad de Holdrege.

Su difunto esposo, Dick, la había sacado del garaje hacía años, cuando construyeron su vivienda en esta pequeña localidad del centro-sur de Nebraska. En ese momento, ella le pidió que la ubicara junto a la parrilla y que pusiera una tabla encima para que sirviera como mesa.

Jurgens usaba la vasija como mesa. Foto: FB

“Dick cocinaba en la parrilla, así que eso fue lo que usó para poner las herramientas”, dijo la anciana a Cowboy State Daily, y también agregó que dentro del jarro escondían bidones de combustible.

El verano pasado, Lois, preocupada por lo que le quedará para sus hijos luego de que muera, pensó que la olla podría representarles una carga, por lo que imaginó que sería una buena opción ponerla en venta en un remate.

Sin embargo, el objeto, que tiene capacidad para almacenar 30 galones (alrededor de 113 litros), es demasiado pesado de mover, por lo que Jurgens desistió de la idea.

Pero un año después, conoció a un subastador llamado Ken Bramer, quien se ofreció a hacerse cargo de la vasija. La anciana se la entregó, y le dijo que se conformaba con conseguir a cambio una cifra cercana a los 100 dólares.

Antes de organizar el remate, Bramer llamó a Peterson, un experto en objetos Red Wing, que es la marca del recipiente en cuestión.

Peterson le explicó que esa olla tiene características que la hacen especial: un tamaño inusualmente grande y un sello doble que dice “Red Wing, Minnesota”, lo cual es poco común.

Además, le resaltó que presenta un diseño de mariposa de cobalto pintado a mano, aplicado por artesanos que trabajaban como decoradores de pasteles, goteando pigmento azul sobre la arcilla antes de cocerla en un horno a 2200 grados.

La vasija tiene capacidad para más de 110 litros. Foto: FB

Según contó el Cowboy State Daily, la vasija fue elaborada por la compañía Red Wing Stoneware, que funcionó hasta 1967 y enviaba, por tren, objetos como este a todo Estados Unidos.

Las personas solían usar los jarros como heladeras para guardar la carne. “Cuando descuartizaban un cerdo, ponían la carne en esos recipientes y luego derretían la manteca y la vertían por encima, de modo que la cubría por completo”, dijo Bramer al diario.

Por todo, Peterson le dijo al subastador que la pieza era mucho más cara de lo que pensaban, y le recordó que una similar se había vendido por alrededor de 25 mil dólares.

El remate de la vasija: un cazador obsesionado y una cifra impensada

Finalmente, Ken Bramer organizó la subasta para el 10 de enero de 2026, justo el mismo día en que Lois Jurgens cumplió 91 años.

La semana anterior al remate, su hija publicó en las redes sociales fotos del objeto, y el celular de Bramer se llenó de llamadas y mensajes de texto.

Un coleccionista le ofreció comprárselo por 10 mil dólares en efectivo, pero Ken se negó, pues estaba comprometido a rematarlo.

Llegado el día de la venta, el subastador se paró frente a casi 300 personas en el edificio 4-H del condado de Phelps.

Consciente del valor de lo que tenía, empezó la puja en 1000 dólares, pero enseguida las ofertas elevaron la cifra hasta 10.000.

Para entonces, casi todos estaban de pie, con sus teléfonos en la mano, grabando a la codiciada vasija.

La vasija fue comprada por un cazador a cambio de 32 mil dólares. Foto: FB

Finalmente, llegó un hombre con una escopeta bajo el brazo, aunque no pretendía asaltar a nadie. Era un cazador de la zona, que se había enterado del remate mientras intentaba atrapar faisanes.

Al hacerlo, se había desesperado por la cerámica clásica de Red Wing, por lo que interrumpió su aventura, se dirigió al lugar e hizo una oferta irresistible.

Minutos después de cerrar la venta, Lois se apersonó en el edificio. No había podido llegar antes pues tuvo que asistir a un velorio.

Al verla, Bramer le dijo que pasara al frente y le indicó a la multitud que era la dueña de la vasija. Luego, preguntó a la anciana cuánto pensaba que había conseguido por la olla.

“Bueno, espero que tengas 100 dólares”, contestó ella, a lo que Ken replicó: “Lo hicimos un poquito mejor. Conseguimos 32.000 dólares”.

Dicen que la esposa y el hijo de Bramer tuvieron que sujetar a Jurgens porque esta, tras escuchar las palabras del subastador, casi se desvaneció.

Cuando se recuperó, le dijeron que se sentara junto a la vasija y le tomaron una foto.

Vaya sorpresa de cumpleaños. Fue por 100 dólares y se volvió con una fortuna.

Lois cuenta que ahora la reconocen en Holdrege. “No puedo darme vuelta cuando estoy comiendo en algún sitio, sino la gente se da cuenta y mi hija dice: ‘Mamá, todos están apuntando hacia aquí'”, ejemplificó al diario local.

La anciana se describió como “una mujer normal y corriente” que “simplemente tiene cosas”, aunque sostuvo que cree no poseer otros tesoros escondidos.

Aún se muestra incrédula por lo sucedido. “Simplemente muevo la cabeza y no lo puedo entender. Sigo preguntándome si despertaré de mi sueño”, detalló al sitio.

Fuente: www.clarin.com

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